domingo, abril 30, 2006

Aleph Tau



Instinto. Un veterano de la legion aprende a confiar en su instinto, si no, no llega a veterano. En cuanto sintio que la temperatura del aire se elevaba, Picentio se tiro al suelo y cerro los ojos. Cuando olio la carne quemada y sintio en el paladar sabor a ceniza, se envolvio con su capa nariz y boca.
Asi que cuando la tormenta se aquieto Cneo Rutilio Pinciano estaba en pie, gladius en mano, mientras los demas, incluidos los pretorianos, se esforzoban en recuperar el resuello. Fuego, polvo y ceniza se habian unido para formar el cuerpo de un mostruo de fuego y roca ignea, con ojos de lava que parecian prometer que iba a aplastar a aquellos insectos. Artemidoro, cuyos ropajes parecian querer echar a volar dejando atras aquel enjuto cuerpo, estaba vociferando de nuevo en la lengua que habia usado antes.

Y el monstruo le respondia, con una voz que sonaba como una llama vibrante, con los brazos cruzados y la mirada arrogante.

Pinciano empezo a acersarse al mago. Porque Pinciano que solo ahora podria darle su merecido por la muerte de sus dos hombres. Si esperaba un minuto, los pretorianos recuperarian el resuello y se lo impedirian. No debia dudar. Pero dudo.

¿Si mataba al mago, quíen los protegeria de aquel ser?. Dudaba mucho que su acero romano y una invocacion a Marte o a Jupiter le permitieran enfrentarse con exito a aquella criatura de fuego y brasas. Asi que antes de que los pretorianos pudieran darse cuenta, modifico su trayectoria para que pareciese que acudia en defesensa de Artemidoro.

El hechicero parecia estar perdiendo los estribos y tras recitar unos segundos lanzo un sonoro "emunah", y trazo con su caduceo uno de sus signo arcano en una brillante luz verde


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