martes, diciembre 14, 2010

Diario de Partida VIII: En la Isla de Afrodita

   Tras una semana de viaje en la que el Puño de Baal ha sido llevado al limite, con su tripulacion achicando constantemente agua para evitar su hundimiento, la expedicon cartaginesas llega a la ciudad de Paphos, en Chipre, la isla de Afrodita. El navio debera pasar una semana en puerto mientras se realizan una serie de reparaciones urgentes y vitales para que pueda concluir su singladura en Tiro.
   Tras unos cuantos devaneos insustanciales por la ciudad (cuya consecuencia mas notable es un improvisado combate de pugilato entre Alcibiades y un viejo enemigo de su polis natal) y entrevistarse con los proxenos (algo asi como un consul honorario de la epoca) de Atenas y Siracusa en la ciudad, los aventureros acaban comiendo en un restaurante del agora, y presencian el paso de una compañia de actores que anuncian su obra, Los Doce Trabajos de Hercules. En el grupo reconocen a Anfion, el poeta que conocieron en Cidonia y que lleva escrito en su lira "Esta maquina mata oligarcas". Anfion les invita a la representacion. Un viejo poeta amargado que come junto a ellos les informa que la obra sera seguramente una birria, uno de esos libretos alejandrinos sin sustancia que solo sirven de excusa para que se luzca el ilusionista de la compañia conjurando imagenes de monstruos y ninfas desnudas.
   La representacion transcurre sin incidentes y el publico rememora las hazañas del hijo de Zeus y Alcmena, con el leon de Nemea, el toro de Creta, la hidra de Lerna y demas criaturas de leyenda magistralmente traidas a la vida por el ilusionista y director de la compañia, Pagondas de Tebas. Tras la representacion los jugadores acompañan a la troupe en su recorrido por fondas y tabernas, y Argiaco consigue evitar un atentado contra Pagondas, aunque este deja seco a uno de los dos asesinos lanzandole tres descargas desde sus dedos, como si fuera el mismo Zeus. Sin embargo ni Argiaco ni Cleonte pueden dar alcance al otro asesino.
   De vuelta a la taberna donde ha ocurrido todo, Pagondas les confia un secreto. El es miembro de una organizacion, los Defensores de los Hombres (nombre derivado del significado de Alexandros: protector o defensor de los hombres) que luchan por evitar que los helenos pierdan su libertad a manos de las nacientes potencias de Occidente. Y les invita a unirse a ellos.
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