martes, marzo 22, 2011

Diario de partida XIII: Camino al Monte Helion

  Las cosas parecian transcurrir tranquilas. Un par de dias depues de la boda, una expedicion partio hacia el desierto sirio para preparar el trayecto de la caravan. En ella iban Vindex y el rastreador Gedeon.
Todo parece ir bien hasta que un dia, en la guardia de Perseo, se produce un altercado en las tiendas donde las sacerdotisas de Ishtar llevan a cabo su comercio. Un par de clientes quieren secuestrar a dos de las chicas y los centinelas tienen que ir a poner orden. Cuando parecen haberlo conseguido una humareda empieza a levantarse en el lugar donde estan las cabalgaduras. Temiendo un ataque los triniveles y la mitad de los guardias se dirigen hacia alli. El mantis Aquenaron identifica en seguida el olor de la nafta, el aceite de roca y como se trata de un fuego que no ha prendido gracias a la hechiceria, puede apagarlo facilmente gracias a sus artes sobrenaturales. Cleonte, que ha tomado el control de las tareas de extincion, permanece en el lugar, ya que todos los demas echan a correr hacia el otro extremo del campamente. De nuevo se excuchan sonidos preocupantes, un grupo de bandoleros ha atacado la caravana y Periclo, el sustituto temporal de Vindex, esta tratando de contenerles con solo la mitad de los guardias. Sin embargo Periclo es perro viejo y su magistral desempeño tactico pone en fuga a los bandoleros antes de que lleguen los refuerzos.
      Todo parece ir bien hasta que desde la tienda de Nicodemo, el poderoso mantis propietario de la caravana se oye un terrible grito de ira. Todo ha sido un ardid, mientras los guardias y el mismo estaban distraidos un grupo de ladrones se ha infiltrado y le ha sustraido un poderoso objeto magica: La Lagrima de la Ifriya. Nicodemo esta fuera de si, buscando culpables a diestro y siniestro. La inoportuna desaparicion de Perseo esta a punto de costarle cara pues algunas sospechas recaen sobre el.
     Nicodemo esta fuera de si y quiere repuerar lo que le han robado. Tras una ardua negociacion los jugadores acceden a perseguir a los ladrones. Estos parecen haberse internado en los bosques de cedros que rodean el monte Himelio, un lugar de mala reputacion en el extremo norte de la cordillera del Libano. De ese lugar se dicen muchas cosas raras: que es inusualmente frio, que esta habitado por animales terribles y peligrosos...
    Los jugadores y sus seguidores (la galata Siobham y Frine, la esclava de Perseo) comienzan a internarse en los bosques, se libran por poco de una emboscada tendida por dos mediados en lo alto de una colina de derrubios de cantera. Esa misma noche capturan a uno de los medianos (resulta ser mediana) cuando tratan de atacarles por la noche y consiguen averiguar que quien dirige a los bandoleros y ha robado la joya es un forajido llamado Cuervo Rojo.
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