viernes, abril 29, 2011

El senor elfo de la droga.

   Os sonara a la vieja historia admonitora. La que cuentan los venerados maestros al calor de las hogueras, en el centro del circulo de robles sagrados. El joven acolito inexperto que se dejo seducir por la mas terrible de las trampas de los depravados humanos: la ciudad. Y de todas las ciudades, ya que los humanos, esas criaturas de vidas efimeras, violentas y desagradables, les gustas amontonarse como hormigas o ratas, la peor es Antioquia, ese pozo de iniquidad y degradación.
   Pero mientes, amigos mios, los sabios druidas de mantos blancos y varas de avellano mienten. Quieren que como ellos vivais vidas encasilladas y pequeñas , volcadas en la realizacion de su Gran Plan. Por que vivir como los humanos es vivir de verdad, es la oportunidad de disfrutar de la vida por completo, de realizar vuestros sueños mas salvajes. Como vivo yo.
 
     Me levante con dificultad aquella mañana, algo anquilosado, me sente a duras penas sobre la cama y a la mesilla hasta alcanzar el estuche de madera de sandalo donde guardo las pildoras de  Loto azul. Lo mejor para la resaca. Mientras esperaba que me hiciera efecto, empece a notar los finos dedos de Irerne recorriendo mi espalda, subiendo juguetones por mi cuello, y por fin alcanzado mis orejas, recorriendo con sus yemas el contorno de las puntas...
  ¡¡Ah mis orejas elficas!!, cuantas muchachas habian perdido su virtud atraidas por la promesa de poder tocar sus puntiguados contornos a placer...
   Pero hoy no tenia tiempo para abandonarme en los brazos sensuales de Afrodita, tenia una reunion urgente en el Agora. Un mercader rodio queria un cargamente de mis mejores semillas de amapola y teniamos que discutir el precio.
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