jueves, enero 05, 2012

Vindicando la Mirra

En esta víspera de reyes, y pese a lo que diga Monty Python, me vais a permitir que haga una pequeña defensa del mas denigrado de los tres regalos que los Magos de Oriente llevaron al pesebre del Salvador.
   Y lo mas importante es responder a la pregunta ¿para que sirve la mirra?, o al menos, ¿para que creían que servia en tiempos de Jesús?. Bueno, pues creían que servía para bastantes cosas, pero no por si mismo. La mirra era sobre todo un ingrediente primordial para elaborar todo tipo de balsamos y unguentos, teniendo multiples aplicaciones. Si tenias que curar quemaduras, elaborabas un ungüento con base de mirra. Que tenias que tratar heridas?; lo mismo. ¿Que hacías un perfume o una pomada rejuvenecedora? Tambien usabas mirra.  La mirra era una planta tan valiosa y util en el mundo grecorromano que su origen se atribuia a la diosa Afrodita. Según el mito, la princesa Mirra era la madre de Adonis, y los dioses la convirtieron en arbol para protegerla. Sus lagrimas son la resina del arbol que se convierten en la preciada sustancia que el rey Baltasar llevo a Cristo.

  En el siglo I  no habia alternativas a la Mirra, o las que habia no eran demasiado agradables. Uno podia usar grasas animales, pero eran mas complicadas de manejar, duraban mucho menos y sobre todo... apestaban.
  Habia pues un elemento de lujo en el uso de la mirra pero tambien otros practicos: elaboracion mas facil, menos cantidad necesaria y menos engorro. Uno podía ir sacando poco a poco la mirra del pote del rincón o tener que matar un cordero lechal cada vez que fuera a elaborar un potingue que ademas apestaba. Una buena alternativa sobre todo cuando tus clientes son las clases mas pudientes

 En cuanto al origen y trafico del producto, la mayoria de la mirra que se vendia en el Imperio Romano procedia  de la Arabia Feliz, es decir, del actual Yemen y entraba en el imperio o por barco desde Aden a Alejandria, o por una ruta camellera que iba desde el Yemen hasta Palestina, pasando por varias ciudades de la lamada Arabia desertica, como La Meca, Medica y Petra. Un trayecto interesante para unos aventureros,¿no creeis?.


Volviendo la mirra mas interesante: como propuesta para despertar el interes de los jugadores por la mirra en vuestras campañas y que adquiera valor, propongo lo siguiente. Como sustitucion o complemento de las tipicas pociones dungeoneras,  podria aumentarse la importancia de unguentos y balsamos, en la linea del cervantino Balsamo de Fierabras. De este modo la mirra en estado puro, untada sobre los heridas podría curar 1D4 puntos de vida, y adecudamente elaborada curaria heridas mas graves, especialmente quemaduras.
  En segundo lugar, y haciendo honor al origen de la mirra en la mitologia griega la mirra puede emplearse y convertirse en ingrediente obligatorio para elaborar ungüentos que aumente la belleza y la capacidad de fascinar de los personajes, ambos dones de Venus-Afrodita.
   Es interesante hacer esto con la mirra o cualquier otro producto de lujo de la antigüedad  por un importante motivo: en una ambientacion de inspiracion historica pero donde introducimos elementos magico-sobrenaturales, determinados productos que los antiguos valoraban pueden resultar inutiles, caso de la mirra. Si uno se cura con un hechizo o una pocion, y estos son relativamente faciles de conseguir, nadie se molesta en traer la mirra desde la lejana Arabia. ¿Por que gastar dinero en un caro balsamo aromatico si un sencillo amuleto ya realza el atractivo mucho más?. Pero si para elaborar esas pociones de curacion, o de embellecimiento o lo que sea, siguen siendo necesarios, su valor se mantiene e incluso aumenta.
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