domingo, diciembre 02, 2012

Tadmor, el oasis turquesa

Ayer estuve en la presentación de la Puerta de Ishtar en Generación X, y como todo el mundo esta sacando cosas para el juego y tras hablar con Rodrigo, voy a sacar algún adelante de Tadmor, el oasis turquesa. Aquí va el primero.


Dicen que en una ocasión, un muchacho inquieto que formaba parte de una caravana procedente de Assur, la cual estaba a punto de llegar a Tadmor, ansiando llegar al final del viaje y ver la famosa ciudad, espoleo a su montura con el fin de adelantarse sus compañeros. Tras cabalgar una hora empezó a ver las primeras palmeras, luego huertos, canales y otras obras de regadío y campesinos mushkenu trabajando en ellos. Finalmente diviso un lago de aguas resplandecientes de color turquesa, y junto a él una gran ciudad de chozas de adobe y casas de arenisca, con media docena de altas torres de piedra repartidas entre ellas. Pregunto a un anciano que estaba escardando un huerto si había llegado a la fabulosa Tadmor. “Tadmor?.. Esta es Iribala, la Ciudad de los Magos.

Contrariado, el muchacho siguió cabalgando alrededor del lago. Junto al agua había pequeñas casas de adobe de campesinos y campamentos de nómadas uridimmu, con sus tiendas negras aplanadas y sus rebaños de dromedarios pastando, finalmente, llego a otra ciudad. En su centro había un pequeño zigurat y alrededor edificios construidos al estilo del imperio. Pregunto a una mujer que estaba cogiendo agua del lago si esa ciudad era Tadmor. “No, esto es Karum, la ciudad assur.”. El muchacho, que ya empezaba a enfadarse, pensando que los veteranos de la caravana le habían tomado el pelo, retomo la marcha de forma desabrida levantando una nube de polvo. Tras un rato siguiendo la ribera vio algo tan sorprendente como hermoso. Una magnifica fortaleza, con murallas de color azulado, punteado con motas de verde y gris, que brillaba como una joya con los reflejos del sol. Estaba sobre una colina, y mas que construida, tallada en ella. Bellos parques y jardines la rodeaban, y el canto de los pájaros y el sonido del agua corriendo por las fuentes llegaba hasta el joven. En el interior de las murallas se veían esbeltas torres de diseños tan exóticos como bellos. Tan extasiado estaba que no vio al guardia que estaba junto a el hasta que este le grito. Tras detenerse le pregunto si había llegado a Tadmor. “No, mozalbete, esta es la Ciudadela de Turquesa, la residencia de la reina Zainab, y los extranjeros no pueden acercarse a ella”. El muchacho estallo: “Entonces... ¡Por el miembro de Sargon el Grande, ¿donde esta Tadmor?!”

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