lunes, noviembre 20, 2017

Campaña Apiru: primeras sesiones II

Los PJ se ponen en marcha junto a su nueva tribu hacia la aldea abandonada de Tel Hafir. La caravana , compuesta no solo por hombres, mujeres y niños, sino tambien por rebaños y carros de bueyes cargados de enseres avanza lentamente a través del paisaje de colinas y bosques.

Algunos chacales y hienas merodean alrededor de los rebaños y es preciso ahuyentarlos, pero la migracion transcurre tranquila y sin incidentes hasta alcanzar la aldea de Beith Yala, la ultima antes de su destino final.

Los habitantes de Beith Yala fueron los primeros en encontrar abandonada la aldea de Tel Hafir. Sin embargo no puede contar mucho a los PJ, salvo que cuando llegaron a la aldea no había en ella señales de lucha u abandono precipitado. La gente simplemente había abandonado sus hogares tal cual, dejando las cosas como estaban. Hasta había ollas en el fuego con el guiso dentro.

Con estas preocupantes noticias, los PJ deciden adelantarse a la tribu para realizar una exploración del terreno, mientras los demás descansan un par de días en Beith Yala. Al poco se llevan una sorpresa al escuchar el rugido atronador de un león macho. Esta claro que los quiere fuera de sus terrenos de caza, pero nuestros amigos no se dejan amedrentar y continúan por colinas y bosques hasta llegar a la aldea abandonada.

Allí llega la sorpresa: una manada de leones se ha aposentado en el lugar, y no están dispuestos a cederlo sin lucha. Sara, con un prodigio de arqueria, consigue dejar seco al macho de la manada de un solo flechazo, pero las leonas siguen combatiendo para defender a sus cachorros.

Cuando los PJ comprenden que esto es lo que sucede, Bethsabe pide su intercesión a la diosa, y las leonas se inclinan ante ella, toman a sus cachorros y abandonan el lugar. Una leoncilla huérfana queda atrás y es adoptada por los PJ.

Expulsados los felinos de la aldea, los PJ traen al resto de la tribu a su nuevo hogar, mientras se instalan, ellos empiezan a reconocer los alrededores buscando pastos, pozos y otros recursos. En su deambular encuentran varios lugares notables.

El primero es una colina de verdor inusitado, en cuya cima hay un árbol bellisimo que refleja la luz del sol como si fuera de oro y esmeraldas. Mide mas de 100 codos de altura, y es el árbol más alto y más recto que han visto en su vida. Del árbol brota un manantial que es responsable del verdor y la fertilidad de la colina. El lugar esta al cuidado de un anciano ermitaño llamado Enoc, que aunque algo huraño en principio acaba permitiendoles acceder a la colina y hasta les agasaja con un delicioso almuerzo vegetariano. Las legumbres y verduras son las más exquisitas que han probado jamas,  y no echan la carne de menos en ningún momento.

Enoc habla de manera algo ausente, a veces parece estar hablando para si mismo en lugar de para los PJ, o de hechos antiguos como si hubieran sido ayer mismo. Habla de la derrota de los ejércitos del rey de Hattusa y del querubín con la espada de llama vibrante que custodia el monte. Los personajes quedan un poco confusos pero al menos consiguen que Enoc deje a los habitantes recoger agua de su manantial hasta que reparen el aljibe del poblado.

El segundo lugar descubierto es un enorme monolito de basalto, cubierto de caracteres cuneiformes. Si esto ya es de por si notable, el monolito ha sido truncado, como si hubiera sido cortado. La superficie del corte es perfectamente lisa y sobre ella se han grabado unas palabras de un salmo:

"Bendito seas, Elohim, mi roca, que adiestras mis manos para la guerra y mis dedos para la batalla"

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